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Textos de ayuda y consuelo

Sólo por hoy  

   1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

  2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis  maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar a nadie, sino a mí mismo.

  3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también.

  4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a todos mis deseos.

  5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

  6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

  7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

  8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizás no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

  9. Sólo por hoy creeré firmemente -aunque las circunstancias demuestren lo contrario- que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.

 10. ólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

      Puedo hacer bien durante doce horas lo que me descorazonaría si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida.

JUAN XXIII

 

Cuando me vaya

Cuando yo me vaya, no quiero que llores,
quédate en silencio sin decir palabras,
y vive recuerdos, reconforta el alma.
Cuando yo me duerma, respeta mi sueño
por algo me duermo, por algo me he ido.

Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada
y casi en el aire con paso muy fino
búscame en mi casa,
búscame en mis cartas,
entre los papeles que he escrito apurado.

Ponte mis camisas, mis sweaters, mi saco,
y puedes usar todos mis zapatos.
Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama,
Cuando haga frío, ponte mis bufandas.
Te puedes comer todo el chocolate
y beberte el vino que dejé guardado.
Escucha ese tema que a mí me gustaba,
usa mi perfume y riega mis plantas.

Si tapan mi cuerpo no me tengas lástima
corre hacia el espacio, libera tu alma,
palpa la poesía, la música, el canto
y deja que el viento juegue con tu cara,
besa bien la tierra, toma toda el agua,
y aprende el idioma vivo de los pájaros.

Si me extrañas mucho, disimula el acto.
Búscame en los niños, el café, la radio,
y en el sitio ése donde me ocultaba.
No pronuncies nunca la palabra muerte.
A veces es más triste vivir olvidado
que morir mil veces y ser recordado.

Cuando yo me duerma,
no me lleves flores a una tumba amarga,
grita con la fuerza de toda tu entraña
que el mundo está vivo y sigue su marcha.

 La llama encendida no se va a apagar
por el simple hecho de que no estés más.
Los hombres que viven no se mueren nunca,
se duermen a ratos, de a ratos pequeños
y el sueño infinito es solo una excusa.

Cuando yo me vaya extiende tu mano
y estarás conmigo sellado en contacto
y aunque no me veas, y aunque no me palpes
sabrás que por siempre estaré a tu lado.
Entonces un día; sonriente y vibrante
sabrás que volví para no marcharme".
 

DIOS

Pasé tanto tiempo procurándote, no sabía...

Miraba hacia el infinito, no te veía...

y pensaba conmigo mismo... ¿será que tú existes?

no me contentaba y la búsqueda proseguía.

 Trataba de encontrarte en las religiones y los templos...

tú tampoco estabas.

Busqué a través de sacerdotes y pastores...

tampoco te encontré.

 Me sentí solo, vacío, desesperado y descreído,

en el descreimiento te ofendí,

en la ofensa tropecé,

en el tropiezo caí,

en la caída me sentí desolado,

desolado procuré socorro,

en el socorro encontré amigos,

en los amigos encontré cariño,

en el cariño vi nacer el Amor,

con Amor vi un mundo nuevo,

en un mundo nuevo resolví vivir,

al recibir, resolví dar,

dando alguna cosa, mucho recibí,

y recibiendo me sentí feliz,

y al ser feliz, encontré la Paz,

y teniendo Paz, fue que comprendí,

que dentro de mí es que tú estabas,

y sin buscarte fue que te encontré...

Anónimo

No llores si me amas

¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo!
¡Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos!
¡Si pudieras ver con tus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso!
¡Si pudieras, por un instante, contemplar como yo la belleza ante la cual los astros palidecen!
Créeme: cuando la muerte llegue a romper tus ligaduras como ha roto las mías y, cuando un día en que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este Cielo en que te he precedido, ese día volverás a verme y encontrarás mi corazón que te amó y te sigue amando, con todas las ternuras purificadas.
Volverás a verme pero transfigurado y feliz, avanzando contigo por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.
Por eso, no llores si me amas.
 

 

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