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Tareas Solidarias
Alguna vez nos preguntamossi para encontrar el camino hacia la esperanza no
podríamos incorporar a nuestra vida la ayuda solidaria.
Proponemos algunas ideas para intentarlo:
regalar una sonrisa auténtica a quienes nos rodean;
cocinar algo rico una vez a la semana y acercarlo a aquellos lugares que
dan de comer a niños y/o adultos;
juntar ropa, juguetes, libros, artículos escolares,
etc. para donar
a hospitales, escuelas o instituciones que los necesiten;
si somos profesionales, o sabemos tocar un instrumento musical, o estamos
en condiciones de dar apoyo escolar, dedicar algunas horas de nuestro tiempo, en
forma gratuita, a
aquellos que necesiten de nuestro servicio;
organizar a peluqueros para que visiten a los pacientes de hospitales para
cortarles el cabello;
hay muchos abuelos sin nietos y muchos nietos sin abuelos... ¡y si
intentamos reunirlos?;
escuchar con atención a aquella persona que necesita contar su problema y
brindarle nuestra ayuda para solucionarlo;
visitar hogares de niños y/o ancianos, leerles un libro, charlar con
ellos, llevarlos a pasear o simplemente mimarlos;
escribir cartas a personas que estén recluidas y no tienen familia;
llamar por teléfono a personas que sabemos que lo están necesitando;
dedicar algunas horas para arreglar ropa usada que no esté en perfectas
condiciones de ser donada;
realizar trámites, compras o colaborar en la limpieza de los hogares para
aquellas personas que no están en condiciones físicas de hacerlo;
acompañar a personas solas que no puedan movilizarse;
invitar a nuestras casas a personas que están solas, para compartir un
almuerzo o un momento agradable;
ofrecernos como voluntarios en hospitales, fundaciones o instituciones en
las que podamos ayudar;
hacer gestiones con empresas o comercios que puedan hacer donaciones para
personas de ezcasos recursos;
organizar acciones como para que empresas gastronómicas (panaderías, confiterías, bares,
etc.) donen comida para hogares de ancianos o niños en un día
particular;
conseguir colectivos para llevar a pasear por la ciudad a niños o ancianos de
escasos recursos o que vivan en hogares;
leer a no videntes;
hacer de la higiene de la ciudad un compromiso personal;
organizar una actividad conjunta, del edificio o del barrio, como plantar
flores en torno a un árbol, mantener la plaza del barrio, pintar una pared
deteriorada, hacer una limpieza del barrio, etc.;
disfrutar de la alegría de dar;
y
, sobre todo, incluir el amor en cada acto de nuestras vidas, ya que es
este amor el que nos hace ser verdaderamente solidarios.
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