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Pérdida de Hijos que se Suicidan.
Búsqueda de las motivaciones que los
llevaron a tan drástica decisión.
Dificultad para aceptar y respetar la
decisión del hijo.
Enojo con el hijo, resentimiento por la
decisión tomada sin pensar en el dolor que causarían.
Shock, sorpresa e incredulidad ante la
realidad.
Negación; pueden decir que fue un
accidente; cuesta enfrentar la palabra "suicidio".
Culpas por no haberse dado cuenta de lo
que se estaba gestando o por algo dicho o hecho.
Sensación de fracaso, impotencia,
desvalorización, de no haberlo sabido cuidar.
Culpar a terceros por pensar que tuvieron
algún grado de responsabilidad, al otro miembro de la pareja, a la escuela que
era muy estricta, a la sociedad, a algún profesional, etcétera.
Sensación de sentirse observado,
diferente; puede sentirse vergüenza que lleva a no querer contar las
circunstancias de la muerte.
Dificultad para expresar abiertamente los
sentimientos; duelen los prejuicios propios y ajenos.
Miedo a ser juzgado. Suele seguir
teniendo peso el estigma de la opinión pública que tenía antes la Iglesia.
Se puede estar pendiente de la opinión
de los demás y sensibilizados, aún dentro del mismo grupo cuando, por qjemplo,
un papá hace un comentario comparativo del estilo "mi hijo quería
vivir"
La familia puede tener miedo a que otro
miembro repita la acción.
Si el hijo sufría de depresión, puede
resultar más doloroso aún de aceptar si el suicidio se produce en un peíodo
de mejoría.
Ayuda el reconocimiento de que es
consecuencia de una enfermedad.
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